¿Tienes el valor de valorarte? Las creencias y su tendencia a ser profecías

¿Tienes el valor de valorarte? Las creencias y su tendencia a ser profecías

Cuando la gente habla de valores, algunos piensan en la bolsa, en las variaciones de la moneda. Otros piensan que valen si tienen una buena imagen o si ganan mucho dinero o tienen un buen trabajo. En el tercer programa de @RutaFeliz quise tratar el tema de los valores como algo que no podemos tocar pero sí podríamos vivenciar y ejercitar. Los valores son cualidades que todos traemos. Nacemos con valores como el amor, la bondad, la pureza, la alegría, el respeto, la paz y para creer esto, basta que pensemos en un bebé, que su mera presencia irradia todo eso.

Algunos crecen y van creyendo que no tienen esos valores y deben buscarlos afuera.  ¿Cuáles son los valores más utilizados en la sociedad moderna?¿Los valores se relacionan con la imagen,  el dinero o el status? Ciertamente que para algunas personas es así. Entre los entrevistados tuvimos a la socióloga, consultora en imagen personal Debbie Goldfarb, a la coach Adriana Taracido, Simon Dolan, estudioso en el tema de valores desde hace muchos años.

Utilizamos el término creencia para hablar de los programas que tenemos internalizados. Se originan en aquello que aprendimos en la familia, en la escuela, en el liceo, en la universidad, en el contacto con nuestros amigos y mayores. Cada persona percibe el mundo de una manera distinta. Es así que vamos creyendo que vemos el mundo tal cual es pero en realidad, vemos el mundo tal como somos y tal cómo sentimos.

Imaginemos que nuestro cerebro es una computadora, que vamos cargando a lo largo de nuestra vida de nuestra educación, de las ideas y pensamientos que nos tratan de imponer nuestros padres, nuestras maestras, nuestros amigos y todo eso va formando nuestras creencias sobre el mundo.

Algunas creencias son lo que llamamos creencias limitadoras, porque frenan o impiden el desarrollo y el aprendizaje. Operan con tal fuerza que llegan a convertirse en una profecía que se cumple por sí misma. Si creces con maestros y padres diciéndote que eres pésimo para la música, es muy raro que vayas a aprender piano o canto. Y si un día te atreves a desafiar esa creencia, puedes descubrir que no eras tan malo para la música.

Las creencias limitadoras suelen ser de tres tipos fundamentalmente: las relacionadas con la desesperanza, la impotencia y la ausencia de mérito.

Algunas creencias  bloquean nuestro bienestar y por eso, a veces nos duele la cabeza de tanto pensar de forma negativa.  Para algunos, la vida son dos segundos, viven como si fuera el último día de sus vidas mientras que para otros, no vale vivir el presente sino más bien proyectarse al futuro y programar que todo vaya en esa dirección.

Cuando creemos que no podemos, que no debemos, que no somos buenos en algo es porque tenemos muy arraigada la idea de esa imposibilidad. El gran desafío que tenemos es abandonar las viejas costumbres y permitirnos la revisión de las creencias que nos han gobernado durante años y nos están imposibilitando estar felices.

Pero mejor que vean el programa sobre Valores y creencias:



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