Por una vida de fiesta a todas y a todos

Por una vida de fiesta a todas y a todos
otro día de la mujer trabajadora

otro día de la mujer trabajadora

¿Quién dijo que el 8 de marzo es una fecha de celebración? ¿Día Internacional de la mujer trabajadora? El mundo está loco si pensamos eso porque todavía en muchos países occidentales, la mujer gana un 30% menos que el hombre por el mismo puesto de trabajo, mujeres acusadas de adulterio son lapidadas en Afganistán, siguen practicando la mutilación genital en muchos países de África y muchas mujeres son despedidas en cuanto quedan embarazadas. Aún todo esto sucede en 2014. Aunque ser mujer no es sinónimo de fiesta, muchas mujeres se han rebelado a estos mandatos negativos y vienen recorriendo un camino de lucha y superación.

Entre las cosas que las féminas han descubierto es que la vida puede ser una fiesta pero no depende de haber nacido mujer sino de la actitud que pongan ante las piedras del camino. Durante siglos fueron las grandes observadoras, las que tomaban un segundo plano ante el protagonismo masculino. Las cuidadoras, las proveedoras de afecto, las madres nutricias, las maestras, las enfermeras, las bellas. Hoy ellas saben que no sólo se es bello cuando se tiene juventud. Hace tiempo que ya saben que la verdadera belleza nunca se puede ver. Algunas coquetas siguen queriendo parar el tiempo con cirugías e inyecciones de bótox, otras más resignadas disfrutan esas arrugas que aparecen y reconocen que el secreto de la juventud es rodearse de gente que te inunda de Luz.

Antes de recorrer este camino, la mujer llega inocente al mundo, proveniente de una madre y un padre. Las más científicas dirán que son un poco monas chitas, las más soñadoras dirán que son un poco polvo de estrellas. A medida que crecen, verán que la vida viene evolucionando sin prisa y sin pausa. No temen llorar cuando se sienten frustradas y se dan cuenta que se calman cuando llega un abrazo, una caricia y unas palabras de aliento. Se caerán, les tendrá permitido llorar, se treparán a árboles, sillones, muebles, pintarán papeles y sillones. Serán pequeñas criaturas que ya saben que pueden hacer grandes obras de artes en cualquier superficie lisa.   Jugarán con muñecas, con autos, con niñas y niños, se marearán en las ruedas, inventarán diálogos y copiarán frases. Con su genuina forma de estar, copiarán modelos y lo adaptarán a su manera de ser porque no hay una igual a otra. Ese cuerpo que les ha tocado lo celebraran y otras veces lo repudiarán. Querrán tener piel más dorada y pasaran horas frente al sol para cambiar esa tonalidad. Ya de niñas, observaron detenidamente al astro rey, fantaseando de un posible romance con la Luna. Ya de grandes, usarán el sol simplemente para disfrutar la calidez de sus rayos y para recargar energías. Otras creerán ver estrellas fugaces en pleno día.

Hablarán leerán, saltarán, jugarán, se disfrazan, leerán libros, mirarán películas, acariciarán animales y lo más lindo acariciarán personas, reirán, llorarán, soñarán en posibles y en imposibles. Algunas dejarán que otros decidan lo que serán y andarán torpes y perdidas hasta que despertaran. Porque todas despiertan, algunas antes que otras. Pero ya en 2014, este 8 de marzo, ya quedan pocas confusas. Hoy las mujeres escogen ser felices, no sólo cuando hay risas. Escogen ser buena gente porque les sale más a cuenta que el rencor y el pesimismo. Cada vez más, escuchan el sonido de su corazón, se deslumbran, se enamoran y aprenden a vivir sin miedos.  Otras veces, sienten que la felicidad es una dama huidiza. El tiempo se detiene entonces en las glorias pasadas.  Ni sus vínculos más cercanos parecen suficientes para solventar la desazón. Pero un día, dejan de tejer sueños imposibles en su mente, dejan de regodearse en su propio dolor y otra vez se superan. Cambian otra vez y vuelven a creer, a construir, a amar, a vendar las heridas del alma. Como el 8 de marzo es un día de reivindicación y no de celebración, propongo que se reivindique a todas las madres, esposas, hermanas, tías, sobrinas, ejecutivas, secretarias, empresarias, empleadas, maestras, enfermeras, psicólogas, sociólogas, doctoras y tantos roles más que ha escogido el ser femenino y ya de paso en esta reivindicación, nos acordemos de celebrar que el ser mujer no es una fiesta, como tampoco lo es el ser hombre, pero la vida bien puede ser una fiesta que nos regale historias mágicas. Por una vida de fiesta, para todas y para todos.



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One comment

  1. Noгmalmente es dіficil leer aгticulos adecսadamente expuestos, de modo
    qսe me alegro de felicitarte.Siguan as

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