Viviendo de forma proactiva

Viviendo de forma proactiva

Vivimos en un mundo donde hay una sobredosis de  estímulos y con la presencia del celular, el ipad y el mail, muchas veces respondemos de forma intensa e irracional a eso que vemos, sentimos e interpretamos desde las redes sociales. Nos hemos olvidado de ejercer la respuesta pausada y calmada. Si a esto agregamos que no siempre respetamos el tiempo del otro y juzgamos de forma apresurada cuando alguien no nos responde automáticamente un mensaje, un mail o un Whatsapp, entonces la ansiedad parece ser la niña de moda. Por otro lado, en el mundo de la empresa, se suele pedir al trabajador que sea proactivo, que tome decisiones, que sea productivo y esto suele ser interpretado como un llamado a la actividad, a apagar incendios, a actuar rápidamente. En realidad, la proactividad se relaciona con la habilidad para responder a los estímulos y para cultivar ese valor debo tomarme mi tiempo. En general, se suele oponer a reactividad, una palabra que implica lo opuesto. ¿Cómo puedo ser proactivo en un mundo donde se me piden respuestas inmediatas?

El término proactividad se puso de moda cuando Stephen R. Covey lo profundiza en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”. El cita a Viktor Frankl, un psiquiatra austríaco, sobreviviente a los campos de concentración nazi y creador de la logoterapia.  Sus padres, su hermano y su mujer murieron en los campos, en cámaras de gas. Un día mientras sufría en el campo de concentración, empezó a tomar conciencia de lo que denominó la “libertad última”, esa libertad que sus carceleros nazis no podían quitarle. En su interior podía decidir qué es lo que podía afectarle de todo aquello. Entre lo que sucedía, o los estímulos y su respuesta, estaba su libertad o su poder para poder cambiar esa respuesta.

En medio de esas experiencias de tortura y vejación, Frankl se imaginaba en otros escenarios, se imaginaba dando conferencias después de haber sido liberado del campo de concentración. En el aula se describiría a sí mismo y expondría como lección lo que había aprendido sobre la tortura.

Como diría el gran Stephen R. Covey, cuando somos proactivos, nuestra efectividad está condicionada por nosotros y no por los otros. Posiblemente los que sean padres o madres sepan que uno de los seres que más nos enseñan a cultivar la proactividad son los niños. En cada travesura de ellos, en cada acto inconsciente que realizan, podemos reaccionar con gritos, frustración y enojo o responder adecuadamente con suavidad y enseñarles que eso no se hace.

En caso que quieran saber más de este tema apasionante, los dejo con el programa sobre Proactividad que hice en mi programa “Ruta feliz”, que cuenta con entrevistas al psicólogo y logoterapeuta Alejandro De Barbieri y al doctor Walter Dresel, autor de varios libros de desarrollo personal. 

 



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