¿Sabes decir NO? Terminemos el año emocionalmente más ligeros

¿Sabes decir NO? Terminemos el año emocionalmente más ligeros

Tantas ofertas, tantos planes para pagar en varias cuotas, tantas financiaciones de computadoras, teléfonos, tantos productos necesarios e innecesarios que se nos ofrecen como gangas en estas fiestas. Salvo la campaña conmovedora de Ikea, donde se propone a varios niños pensar en regalos materiales y pensar en regalos intangibles, el resto de las campañas nos proponen consumir como un camino de alivio a las penurias del año.

 Como ya propuse en su momento en mi programa “Ruta feliz”, sugiero a la gente que cultive el minimalismo emocional. Como la misma palabra lo dice, minimalismo se refiere al culto a lo esencial, al despojo, a una vida sin excesos. En nuestro viaje diario llevamos una mochila en la que vamos metiendo de todo: creencias, resentimientos, juicios, deudas, estrés. Al principio del camino,  la carga apenas nos molesta pero en la medida que crece esa carga, se nos va encorvando la espalda y nuestras emociones más negativas como la ira, la rabia y el miedo aparecen para nublar a la alegría, la risa y la felicidad.

aprender a disfrutar la vida

Cuando estamos llenos de preocupaciones, nuestra vida se convierte en una carrera desenfrenada sin ninguna meta. El ser humano tiene la facilidad de complicarse la vida tan sólo por acumular rencores, resentimientos, preocupaciones. Algunos seguramente se identificarán pensando en su año acumulando exceso de trabajo, un poquito de estrés y  hasta algo de ansiedad, lo que lleva indefectiblemente a una sensación de tristeza, inseguridad e insatisfacción personal. Aunque la cantidad de trabajo se asocie con el éxito, como la misma palabra lo dice “exit” que significa salida, tenemos que ver adonde estamos saliendo acumulando cosas que no podemos disfrutar y tiempo que no podemos recuperar. Cuanto más estresados estamos, tenemos más faltas de memoria, mayor descenso de la creatividad y la paciencia, además de mostrar  irritabilidad. En esa situación, nuestro cuerpo no está tan saludable y baja nuestra energía. Demasiado trabajo, demasiados objetos, demasiados compromisos, demasiado de todo. Antes de estallar, debemos dirigir nuestra propia vida.

 Hay algunas soluciones contra los excesos. Una de ellas es aprender a decir no. Muchas veces asumimos una actitud complaciente para satisfacer a otros y nos olvidamos de lo que queremos nosotros. Por eso, si no nos apetece pasar las fiestas con algunos familiares con los que sólo tenemos contacto en las fiestas, es sano establecer nuestros límites y decidir  pasar solos o bien hacer un viaje y pasar las fiestas en ese país pendiente que tenemos en nuestra ruta emocional.  Porque muchas personas aguardan las fiestas con una sensación de tortura ante el reencuentro con esas personas que sólo ven en esos momentos. Quizá lo más sano sea comenzar a pasar las fiestas con quiénes queremos, en los lugares que queremos y en el tiempo que queremos y hacer de este momento una instancia para el descanso.

Metidos en la vorágine diaria, no nos percatamos de que nuestra capacidad de disfrute podría mejorar desprendiéndonos de tantos extras innecesarios, y así nos podemos ir recuperando a nosotros mismos.La ausencia de planes en relación a la  Navidad nos genera grandes dosis de culpa. Se supone que deberíamos tener nuestro árbol navideño preciosamente decorado y con todos los presentes ya escogidos. El hecho de no comprar regalos, ni ver a algunos familiares, todas esas cosas que nos podemos negar en caso que queramos priorizar lo que nos apetece, está reñido con la sociedad de consumo. Tenemos demasiados compromisos y actividades porque estamos influenciados por nuestro entorno. Nos cuesta priorizar.

La clave es pensar en uno mismo. Eso no implica ser egoísta, palabra que causó controversia en los últimos días en Uruguay cuando una joven politóloga de Guatemala llegó al país invitada por el Partido Nacional para hablar del culto del individualismo y de los problemas de la demagogia.  Al contrario del egoísmo, el amor propio implica ser generoso con uno mismo porque para nuestra vida somos imprescindibles. Hemos sido educados para el sí. Por eso, nos sentimos culpables si decimos “no”. Decimos que “sí” porque necesitamos ganarnos a los demás. Pero cuando decimos “no” estamos diciendo “sí” a nosotros mismos. A medida que pensamos en nosotros, ganamos confianza y seguridad. Descubrimos que sabemos lo que estamos haciendo y entonces cuando sabemos que algo no nos aporta ninguna ganancia, no lo hacemos.

Cuando el caos nos rodea, solemos hacer limpieza de nuestra casa, seleccionamos ropa para regalar, tiramos papeles, limpiamos los estantes y armarios. Del mismo modo, podemos hacer con nuestra vida. De la misma forma que respiramos, tomamos y expulsamos aire, tenemos que  desprendernos de todo lo que esté extra de nuestra vida. Y con esa conciencia de la ligereza los dejo con el programa de “Ruta feliz” que trató sobre Minimalismo emocional y ya de paso les deseo felices fiestas.



¡Recibe cada artículo cómodamente por e-mail!

Incluye tu e-mail y recibirás cada nueva entrada cómodamente



Artículo que te pueden interesar...

PDF24    Send article as PDF   

One comment

  1. Te felicito por el Articulo Leticia, soy un incansable implantador de todos estos hechos e ideas en mi vida q bueno que encontre a alguien que dirige su vida igual y difunde. mis mejores deseos para vos en estas fiestas 🙂

Trackbacks/Pingbacks

  1. Una Navidad con sentido: renaciendo con uno y con los otros | Leticia Brando - […] allá de lo que compran en estas Navidades como ya comenté en anteriores ocasiones, quizá las personas deban preguntarse…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *