El trabajo y la conciliación entre vida personal y laboral

El trabajo y la conciliación entre vida personal y laboral

Llega otro 1 de mayo, otro día de los trabajadores y llega el momento de la reflexión sobre este día del trabajador y otra vez llega el recuerdo de esos mártires de Chicago que sacrificaron sus vidas para que la jornada laboral sea un poco más justa. Hoy, ya en 2015, pleno siglo XXI, se discute sobre la importancia de la reducción de la jornada de 40 horas semanales  a 30 a 36 horas semanales. Cada vez más las personas valoran esto de trabajar para vivir y no esa tendencia de vivir para trabajar.

 

 Una de las metas más legítimas que estamos viviendo en los últimos tiempos es ser feliz en nuestro trabajo y  poder conciliar vida personal con laboral. La madre y padre trabajador buscan ganarse su sustento sin olvidarse del tiempo para disfrutar la familia. El joven emprendedor sueña con trabajar en lo que le gusta y al mismo tiempo, quiere disponer de su tiempo para ir al gimnasio, organizar viajes y disfrutar sus amigos. Suelo decir a menudo que el mejor modo de ser feliz en lo que uno hace es emprender un negocio, algo en lo que creemos. Pero para emprender, tengo que sentir que puedo y tener claro qué quiero, y eso lo transmití claramente en el reciente II Congreso de Autoestima y Liderazgo de Montevideo, que fue un éxito porque colmamos dos salas del Sheraton Hotel Montevideo. También veo felicidad en lo que uno hace cuando asisto a eventos de networking, como el reciente “Mujeres a contra corriente”, organizado por Alejandra Caíno de Lalinda Comunicación Estudio y Carlos Rodríguez de Opinión Empresarial, donde tuve la suerte de asistir como ponente para dar una charla sobre Liderazgo y mi experiencia como emprendedora, y ahí también me encontré con otras trabajadoras y ponentes felices con lo que hacen como Alva Sueiras, Alejandra Covello, Lea Bensasson,  Algunos trabajadores están insatisfechos por el nivel salarial y otros se preocupan por el hecho de quedarse estancados y no evolucionar en su profesión. Algunos en puestos directivos sienten una vorágine de trabajo que les impide salir en hora y disfrutar de su tiempo libre o de llegar para estar con sus hijos. Otros pueden amar su trabajo pero estar a disgusto con su sueldo. Otros pueden estar satisfechos con lo que ganan y estar insatisfechos con su profesión, como tantas personas que renuncian a trabajos bien pagos para hacer eso que les gusta. La infelicidad en el trabajo se manifiesta con el aburrimiento, cinismo, mal humor, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, pérdida de idealismo, depresión o frustración. La felicidad se ve cuando además de invertir mi tiempo en el trabajo, tengo también tiempo para disfrutar de mis seres queridos, de practicar deporte y de encuentros con amigos.

 

Felicidad en el trabajo

El trabajo como un espacio para crecer

Hoy las empresas buscan retener el talento y en cada ofrecimiento de trabajo, se destacan las ventajas y beneficios de formar parte de su personal. El trabador desea pertenecer a empresas que le prometen que hará lo que ama hacer. Por tanto, el trabajo ideal es el que se conecta con nuestros sueños, valores y con nuestra realización personal.  Algunas empresas buscan entender a sus trabajadores y son esas que reflexionan sobre si en su staff tienen a personas creativas, inquietas, curiosas, con destrezas digitales, con  rapidez mental y cierta aversión al aburrimiento, como puede ser la llamada generación “Y” o también llamados los  Millenials, que son los menores de treinta, generación que integra los nacidos desde 1981 a 1995. Pero claro que en las empresas todavía subsiste la generación “X”, algunos de esta generación ya son jefes, otros son mandos intermedios y son los nacidos entre  1969 a 1985, los que vimos caer el muro de Berlín desde las noticias, vimos con sorpresa y horror la explosión del Challenger, la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, o vimos caer el mito de la familia tradicional, muchos son hijos de padres separados, sentimos miedo al  crecer el virus del SIDA, lo que nos llevó a tener más conciencia sobre nuestra salud sexual y reproductiva, los que nos fascinamos con los videoclips de la MTV, somos los que vimos crecer el consumismo y los que vimos la llegada de Internet y no tuvimos más remedio que aprender para no quedarnos atrás. La generación X es la que más desafió a la generación de sus padres, la del Baby boom, esos previsores, que trabajaron incansablemente, acumularon bienes, ahorros y por eso chocan con los X que se rebelan a religiones, a presiones sociales y casarse para toda la vida. Aunque tantos los X como los Baby Boom miran admirados cómo los Y hicieron de la redes sociales una forma de trabajo. Porque desde el auge de Facebook y Twitter, las empresas saben que tienen que comunicarse con sus clientes desde Internet y esto ha traído la posibilidad de crear nuevos puestos de trabajos como la figura del Community manager.

aplausos

El derecho a disfrutar el tiempo libre

En realidad, más allá del tipo de generación a la que pertenezcas,  la mayoría de las personas valoran espacios de ocio como aspectos positivos de un trabajo.  El trabajo debe ser sano, creativo y que tenga en cuenta a un individuo consciente de su potencial, que asume las diferencias con respecto a sus compañeros y pide que se le reconozca como un ser digno de respeto. Esto significa que el trabajo tiene su tiempo compartido donde trabajo en equipo y sus momentos apartes donde demuestro mi talento y saco lo mejor de mi ser. El trabajo de estos tiempos debe permitir al otro el derecho a hacer y decir, siempre y cuando esta libertad no difiera de los intereses  de los otros miembros del equipo. Puede que tengamos todas las habilidades, conocimiento y motivación para desempeñar nuestro puesto de trabajo pero nos sentimos insatisfechos si no logramos encajar en el equipo porque nuestros valores e ideales chocan con el resto. Se sabe que sin la presencia del otro, es imposible que lleguemos a ser nosotros mismos. Cuánto más aprendo del otro, más cercano estoy a cultivar la empatía y el amor propio.

Además de la buena relación con los compañeros, la relación fructífera entre jefe y empleado debe establecerse con espacios para cada uno, donde se acepte la independencia, se reconozca que todos aprendemos de forma diferente y en distinto tiempo y a la vez no olvidarnos de disfrutar nuestro ocio. Debemos tener espacio para trabajar, estudiar, hacer otras actividades con amigos, compañeros de trabajo, poder salir a tomarnos un café, distendernos en medio de una jornada intensa, almorzar juntos. En otras palabras, trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

 Con las nuevas tecnologías, tenemos un siete por ciento más de tiempo que antes, pero queremos realizar un veinte por ciento más de tareas. Antes era suficiente con satisfacerlas necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar las opciones que tenemos.

Principalmente encontraremos la felicidad en el trabajo cuando sintamos que las responsabilidades no nos ahogan y cuando sintamos que  somos reconocidos por nuestros pares y nuestros jefes. Soy feliz en el trabajo y en mi vida personal cuando siento que ninguno de los dos pesa más que el otro. Para que se de este disfrute, debemos ser conscientes de lo que hacemos bien y así nos conectamos mejor con los otros y con la sociedad. Así hallaremos el sentimiento de plenitud, que es mucho más que un sentimiento de abundancia. Cuando nos sentimos satisfechos en nuestro trabajo y en nuestras relaciones, sentimos en el centro del pecho seguridad, confianza, paz y armonía. El mundo no se rige por la suerte, sino por el esfuerzo y la perseverancia. Por ello, si el entorno no te gusta, el cambio depende de ti.

 

 

 

 

 



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