Afrontando los cambios

Afrontando los cambios

Feb 7, 2016

Daniel estuvo casado veinte años con una mujer a lo que no amaba. Cuando finalmente se atrevió a ser honesto consigo mismo y divorciarse, se dio cuenta que el cambio implicaba dolor pero también autenticidad con la vida que quería vivir. Lorena respondía siempre de forma reactiva cuando alguien la criticaba, lo que hacía ser definida como la “malhumorada” de su ambiente de trabajo. Un día quiso comenzó a pensar antes de responder y se dio cuenta que cambiar la furia por la paciencia le daba más dividendos. Todos, al igual que Daniel y Lorena estamos cambiando consantemente pero no siempre nos atrevemos al riesgo de iniciar algo nuevo. Pero ahí precisamente está la clave de la vida, la de crearnos una nueva realidad cada día. Cambiamos el cuerpo, llegan las arrugas, las primeras canas. ¿Nuestro ser cambia o siempre seremos un poco niños, un poco adolescentes, un poco adultos? Dado el ritmo de vida, debemos adaptarnos a nuevas situaciones pero nos cuesta porque los seres humanos tendemos a ser rutinarios. Nos gusta la estabilidad y el equilibrio. Tener un trabajo fijo, una pareja estable, unos amigos a los que recurrir, un hogar al que regresar. Sin embargo, las novedades siempre están a la vuelta de la esquina, desde atrevernos a practicar esquí hasta la audacia de tener un hijo.  ¿Cuánto hay de pérdida y cuánto hay de ganancia cuando cambiamos?¿Será que el cambio es lo único constante? El cambio nos enfrenta a definir quiénes somos y qué podemos hacer ante una situación nueva, ya sea positiva o negativa. Ante un cambio como puede ser un divorcio, una mudanza de país, una promoción en el trabajo, o un despido vamos reconociendo lo que podemos hacer en cada circunstancia.  Realmente nos aprendemos a conocer cuando asoman las dificultades, los obstáculos y no tenemos más remedio que cambiar. Creemos que nos conocemos pero en una situación imprevista, a veces que nos excede, ahí aprendemos a saber más de nosotros mismos. El cambio nos facilita llegar a saber lo que somos de verdad. Cuando sentimos que nos hundimos, emerge lo mejor de nosotros mismos. Aunque no seamos conscientes, cada día nos transformamos. Frecuentemente los nostálgicos cuando se reencuentran...

Habla cuando tus palabras sean mejores que el silencio

Habla cuando tus palabras sean mejores que el silencio

Nov 25, 2015

A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”, decía Winston Churchill. “Para saber hablar, es preciso saber escuchar”, decía Plutarco. Sin embargo, una y otra vez creemos que lo que tenemos que decir es más importante que lo que tenemos que escuchar. Estamos tan inmersos hablando que ni siquiera nos damos cuenta si el mensaje emitido ha sido recibido correctamente. Gente con auriculares corriendo por la Rambla o el paseo marítimo sin mirar a nadie, personas embobadas en su Ipad o en su celular de última generación, sea Apple o Android, otras personas no simulan su adicción a los sms y su aversión al encuentro cara a cara, al contrario, el móvil parece ser una prolongación de su mano. Otras personas de vez en cuando invertimos parte de nuestro día en discusiones interminables en chats de Whatsapp donde se trata de probar distintos argumentos para convencer que nuestra creencia es la correcta. Entre todo eso, a la vez trabajamos, criamos a nuestros hijos, hacemos deporte, pagamos cuentas y observamos horrorizados las fallas en la comunicación desde los poderosos de turno. Vivimos un tiempo donde los mandatarios comunican sus planes de acción ante el odio y la intolerancia haciendo exactamente lo mismo que su oponente, atacando a través de bombas y con la creencia del “ojo por ojo”. A su vez, es un tiempo reactivo en cuanto a eso que comunicamos. Nos cuesta esperar que el otro explique lo que tiene para decirnos y decimos antes que el otro diga. Porque sin duda, la palabra comunicación se asocia con hablar y poco con escuchar. Tendemos a llenar los silencios con palabras, a veces haciendo comentarios torpes e intrascendentes. Contradecimos la famosa frase budista: “habla sólo cuando tus palabras sean mejores que el silencio”. El primer gran problema parece surgir de las dificultades del diálogo con el otro. Mientras tanto crecen los mensajes al celular, las cadenas de mails y cada vez más personas recurren a los diversos chats como forma de conversación con amigos o desconocidos.  La comunicación en vivo y en directo es el gran tesoro de esta sociedad. De todos modos, las personas no están...

La constancia del cambio

La constancia del cambio

Oct 12, 2015

Dado el ritmo de vida que tenemos actualmente, debemos adaptarnos a nuevas situaciones pero nos cuesta porque los seres humanos tendemos a ser rutinarios. Nos gusta la estabilidad y el equilibrio. Tener un trabajo fijo, una pareja estable, unos amigos a los que recurrir, un hogar al que regresar. Sin embargo, las novedades siempre están a la vuelta de la esquina, desde atrevernos a escalar el Everest hasta la audacia de tener un hijo.  El cambio solemos asociarlo al crecimiento, la maduración, el paso inefable del tiempo. Con el auge del botox y las cirugías, muchas personas se empecinan en no cambiar y buscan el secreto de la eterna juventud.  Más allá de la reticencia a cambiar físicamente, el cambio interior es el que genera más miedos e incertidumbres. En 2002 partí hacia Barcelona y ese viaje implicaba un cambio de país, de amigos, de trabajo, de ámbitos de relación. Durante mis diez años en la ciudad condal, cada día me enfrentaba al desafío de rehacerme cada día, de volver a empezar, de descubrir quién soy y qué podía hacer ante los obstáculos y las maravillosas cosas que me pasaban. Fue allí donde decidí cambiar y dejar a la periodista y psicóloga y agregar los estudios de coaching a mi vida.  Eso no sólo fue un cambio de paradigma en mi vida sino que vino acompañado de otros cambios: un cambio de trabajo fijo a volverme emprendedora, un espacio de coaching en la televisión, en el programa “Hola Barcelona“, varios espacios de radio y especialmente en el programa “Noches de radio” con Carles Lamelo, con quien tuve el gusto de volver a ser entrevistada en mi último viaje a Barcelona y me da gusto de compartir ese programa aquí, además de la publicación de un libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado“, que fue muy revolucionario porque habló del desencuentro entre hombres y mujeres, y de ese tema terminaron hablando en toda España y hasta en América, conferencias y cursos en toda España y otros países sobre Liderazgo, Valores, Comunicación, Gestión del cambio y todo porque en algún momento decidí cambiarme de rol y de escenario. Pero lo más importante que mi...

San Valentín o el día santo del tiempo amoroso

San Valentín o el día santo del tiempo amoroso

Feb 13, 2015

▪ El tiempo llega a toda prisa y eso no evita que los más románticos lleguen al 14 de febrero con una gran cantidad de estímulos que los hace detenerse y reflexionar. ▪ Estas publicidades que muestran parejas felices comiendo bombones, no siempre son bien recibidas por todos los solteros. Pero como toda fecha de celebración, puede ser también una oportunidad para reflexionar acerca del tiempo que le estamos dedicando al amor, ya sea el amor a nuestros hijos, esa forma de amor que se llama amistad o bien el amor a nuestros compañeros de vida. Desde la poesía, la literatura, la filosofía, la psicología, el tema del tiempo resulta básico para entender los procesos de hombres y mujeres y eso lo refleja bien mi amigo  Silvio Raij en su libro Full Stop. Nos levantamos cada mañana, pensando en la agenda apretada que debemos cumplir, desayunamos pensando que no llegamos a tiempo al trabajo y comemos pensando en regresar a trabajar. Mientras tanto, seguimos bebiendo tés artificiales con sabores de lo más diversos, leemos libros de filosofía que nos prometen entender el idealismo trascendental de Immanuel Kant o la dialéctica de Wilhem Friedich Hegel en unos minutos y comemos verduras, que compramos envasadas en el supermercado de turno. Mientras tanto, esta rutina interminable, no siempre es menos intensa si una persona está soltera. De alguna manera, la vida en pareja permite compartir esas penas, esos agobios cotidianos. Pero el soltero, acostumbrado a que lo vean como un ser con más tiempo libre y menos obligaciones, llega su casa, con apenas unas horas para ir al gimnasio o mirar un poco de televisión.  Uniendo valentías  Desde esa misma televisión, los solteros y solteras ven el bombardeo de publicidad sobre San Valentín, con mensajes que los invitan a estar enamorados. Pueden surgir malos pensamientos o cierta melancolía en algunos, todo depende del tiempo que estén atravesando. Y en otros, los más positivos pueden surgir el deseo de estar en pareja, lo cual muestra un optimismo, esencial para el amor. Tal como ya hemos mencionado con anterioridad, los pensamientos positivos son básicos para construir cualquier tipo de relación. En temas de amor, no sólo se requiere de...

¿Sabes decir NO? Terminemos el año emocionalmente más ligeros

¿Sabes decir NO? Terminemos el año emocionalmente más ligeros

Dec 20, 2014

Tantas ofertas, tantos planes para pagar en varias cuotas, tantas financiaciones de computadoras, teléfonos, tantos productos necesarios e innecesarios que se nos ofrecen como gangas en estas fiestas. Salvo la campaña conmovedora de Ikea, donde se propone a varios niños pensar en regalos materiales y pensar en regalos intangibles, el resto de las campañas nos proponen consumir como un camino de alivio a las penurias del año.  Como ya propuse en su momento en mi programa “Ruta feliz”, sugiero a la gente que cultive el minimalismo emocional. Como la misma palabra lo dice, minimalismo se refiere al culto a lo esencial, al despojo, a una vida sin excesos. En nuestro viaje diario llevamos una mochila en la que vamos metiendo de todo: creencias, resentimientos, juicios, deudas, estrés. Al principio del camino,  la carga apenas nos molesta pero en la medida que crece esa carga, se nos va encorvando la espalda y nuestras emociones más negativas como la ira, la rabia y el miedo aparecen para nublar a la alegría, la risa y la felicidad. Cuando estamos llenos de preocupaciones, nuestra vida se convierte en una carrera desenfrenada sin ninguna meta. El ser humano tiene la facilidad de complicarse la vida tan sólo por acumular rencores, resentimientos, preocupaciones. Algunos seguramente se identificarán pensando en su año acumulando exceso de trabajo, un poquito de estrés y  hasta algo de ansiedad, lo que lleva indefectiblemente a una sensación de tristeza, inseguridad e insatisfacción personal. Aunque la cantidad de trabajo se asocie con el éxito, como la misma palabra lo dice “exit” que significa salida, tenemos que ver adonde estamos saliendo acumulando cosas que no podemos disfrutar y tiempo que no podemos recuperar. Cuanto más estresados estamos, tenemos más faltas de memoria, mayor descenso de la creatividad y la paciencia, además de mostrar  irritabilidad. En esa situación, nuestro cuerpo no está tan saludable y baja nuestra energía. Demasiado trabajo, demasiados objetos, demasiados compromisos, demasiado de todo. Antes de estallar, debemos dirigir nuestra propia vida.  Hay algunas soluciones contra los excesos. Una de ellas es aprender a decir no. Muchas veces asumimos una actitud complaciente para satisfacer a otros y nos olvidamos de lo que queremos nosotros. Por eso,...

Viviendo de forma proactiva

Viviendo de forma proactiva

Sep 18, 2014

Vivimos en un mundo donde hay una sobredosis de  estímulos y con la presencia del celular, el ipad y el mail, muchas veces respondemos de forma intensa e irracional a eso que vemos, sentimos e interpretamos desde las redes sociales. Nos hemos olvidado de ejercer la respuesta pausada y calmada. Si a esto agregamos que no siempre respetamos el tiempo del otro y juzgamos de forma apresurada cuando alguien no nos responde automáticamente un mensaje, un mail o un Whatsapp, entonces la ansiedad parece ser la niña de moda. Por otro lado, en el mundo de la empresa, se suele pedir al trabajador que sea proactivo, que tome decisiones, que sea productivo y esto suele ser interpretado como un llamado a la actividad, a apagar incendios, a actuar rápidamente. En realidad, la proactividad se relaciona con la habilidad para responder a los estímulos y para cultivar ese valor debo tomarme mi tiempo. En general, se suele oponer a reactividad, una palabra que implica lo opuesto. ¿Cómo puedo ser proactivo en un mundo donde se me piden respuestas inmediatas? El término proactividad se puso de moda cuando Stephen R. Covey lo profundiza en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”. El cita a Viktor Frankl, un psiquiatra austríaco, sobreviviente a los campos de concentración nazi y creador de la logoterapia.  Sus padres, su hermano y su mujer murieron en los campos, en cámaras de gas. Un día mientras sufría en el campo de concentración, empezó a tomar conciencia de lo que denominó la “libertad última”, esa libertad que sus carceleros nazis no podían quitarle. En su interior podía decidir qué es lo que podía afectarle de todo aquello. Entre lo que sucedía, o los estímulos y su respuesta, estaba su libertad o su poder para poder cambiar esa respuesta. En medio de esas experiencias de tortura y vejación, Frankl se imaginaba en otros escenarios, se imaginaba dando conferencias después de haber sido liberado del campo de concentración. En el aula se describiría a sí mismo y expondría como lección lo que había aprendido sobre la tortura. Como diría el gran Stephen R. Covey, cuando somos proactivos, nuestra efectividad está condicionada por nosotros y...

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