Una Navidad con sentido: renaciendo con uno y con los otros

Una Navidad con sentido: renaciendo con uno y con los otros

Dec 9, 2015

Mientras ayer algunos recordamos que un fanático loco nos quitó al gran John Lennon de esta tierra, llegan días ajetreados donde la excusa de la Navidad y el fin de año tiene a todo el mundo como autómatas incontrolables. Con un dejo de nostalgia por el diciembre en Barcelona, me encuentro hoy en un Montevideo caluroso con colas en las paradas de taxis, aglomeración de gente en las rebajas, ánimos que corren apurados como el conejo de Alicia, personas que de vez en cuando se toman un café en sitios con Wifi y así se observa la comunicación fría y distante de esta época que el anuncio de Crufi resume de forma magistral. Si alguno no vio aún ese brillante anuncio donde se habla de amor, familia, amistad ya que la relación entre el niño y el perro es más que entrañable. Justamente esos dos protagonistas son los que emprenden la aventura de hacer consciente a los miembros de su familia de la vida automática que protagonizan. En esa vida, la incomunicación prolifera entre las señales de la televisión durante el almuerzo, los celulares a toda hora, las computadoras y las tablets sustituyendo a los libros y las conversaciones entre todos. Más allá de lo que compran en estas Navidades como ya comenté en anteriores ocasiones, quizá las personas deban preguntarse dónde están invirtiendo su tiempo en estas fechas. Resulta gracioso que personas que ni te llaman para tu cumpleaños, ni responden peticiones personales o laborales y hacen de  la indiferencia y la falta de consideración como un hábito tan corriente como cepillarse los dientes, en estas fechas les sobreviene una actitud cariñosa y complaciente y demanden una necesidad de encuentro. Posiblemente esas personas no sean tan indiferentes al prójimo como nos lo hacen creer con sus acciones en el resto del año. Quizá sean uno más de los tantos que se ven circulando en la vorágine vital donde importa más hacer y no tanto sentir ni pensar. Justamente unos días antes de que armemos el árbol de Navidad, nos topamos con los dos días de Teletón anuales donde se nos cuentan muchas historias de superación. Realmente es imposible no donar si miras alguna...

Habla cuando tus palabras sean mejores que el silencio

Habla cuando tus palabras sean mejores que el silencio

Nov 25, 2015

A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”, decía Winston Churchill. “Para saber hablar, es preciso saber escuchar”, decía Plutarco. Sin embargo, una y otra vez creemos que lo que tenemos que decir es más importante que lo que tenemos que escuchar. Estamos tan inmersos hablando que ni siquiera nos damos cuenta si el mensaje emitido ha sido recibido correctamente. Gente con auriculares corriendo por la Rambla o el paseo marítimo sin mirar a nadie, personas embobadas en su Ipad o en su celular de última generación, sea Apple o Android, otras personas no simulan su adicción a los sms y su aversión al encuentro cara a cara, al contrario, el móvil parece ser una prolongación de su mano. Otras personas de vez en cuando invertimos parte de nuestro día en discusiones interminables en chats de Whatsapp donde se trata de probar distintos argumentos para convencer que nuestra creencia es la correcta. Entre todo eso, a la vez trabajamos, criamos a nuestros hijos, hacemos deporte, pagamos cuentas y observamos horrorizados las fallas en la comunicación desde los poderosos de turno. Vivimos un tiempo donde los mandatarios comunican sus planes de acción ante el odio y la intolerancia haciendo exactamente lo mismo que su oponente, atacando a través de bombas y con la creencia del “ojo por ojo”. A su vez, es un tiempo reactivo en cuanto a eso que comunicamos. Nos cuesta esperar que el otro explique lo que tiene para decirnos y decimos antes que el otro diga. Porque sin duda, la palabra comunicación se asocia con hablar y poco con escuchar. Tendemos a llenar los silencios con palabras, a veces haciendo comentarios torpes e intrascendentes. Contradecimos la famosa frase budista: “habla sólo cuando tus palabras sean mejores que el silencio”. El primer gran problema parece surgir de las dificultades del diálogo con el otro. Mientras tanto crecen los mensajes al celular, las cadenas de mails y cada vez más personas recurren a los diversos chats como forma de conversación con amigos o desconocidos.  La comunicación en vivo y en directo es el gran tesoro de esta sociedad. De todos modos, las personas no están...

11 de noviembre Intensivo de Coaching y Mindfulness

11 de noviembre Intensivo de Coaching y Mindfulness

Oct 13, 2015

Sin duda sería difícil imaginar un universo carente emociones. Apenas nacemos, traemos seis emociones básicas en nuestro código genético. Todos lloramos de tristeza apenas nacemos, o quizá de rabia por emerger al mundo. Todos sentimos alegría cuando nuestra madre nos mimaba y alimentaba. En algún momento sentimos miedo cuando la vimos fuera de nuestra órbita y sorpresa cuando volvió a aparecer. En algún momento, nos acercaron un puré de verduras que nos despertó asco o repugnancia. Más tarde, esas emociones las vamos combinando y creando los celos, la envidia, la frustración, la vergüenza ajena y tantas emociones combinadas como culturas que haya. La realidad es que sentimos antes que pensamos. En la actualidad, el valor no está medir cuan alto es nuestro coeficiente intelectual (CI) para nuestro trabajo y estudio. Tampoco interesa nuestro CI cuando hablamos en términos de amor y relaciones. En el mundo vertiginoso de cambios permanentes, nuestra eficacia social adquiere un rol protagonista. Sólo nuestra flexibilidad, nuestra capacidad para adaptarnos a lo nuevo y el modo que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, nos permitirán salir airosos de las crisis. La inteligencia emocional (IE) es la habilidad de una persona para percibir, comprender y manejar las emociones (las propias emociones y las de los demás). Es una de las más importantes habilidades que poseemos y es una cualidad que podemos desarrollar. Al mismo tiempo, la práctica de Mindfulness permite reconocer las emociones negativas, nos enseña a observar mejor la realidad, a aceptar y no juzgar. Con el ajetreo diario, cada vez más nos llenamos de pensamientos que pueblan nuestra mente. Algunos son positivos, otros útiles que refieren a nuestra agenda diaria y la mayoría son inútiles y negativos. Cada experiencia de vida nos hace que miremos la realidad tal cual la hemos transitado. Por lo demás antes de pensar, sentimos y eso hace que las emociones nos jueguen buenas o malas pasadas. Con la intención de reconocer nuestras emociones negativas y desplazarlas hacia un hecho que nos motive y nos haga bien y con el objetivo de observarnos y atender lo que necesitamos, el próximo 11 de noviembre realizaré un nuevo curso, esta vez Intensivo de Coaching y...

La constancia del cambio

La constancia del cambio

Oct 12, 2015

Dado el ritmo de vida que tenemos actualmente, debemos adaptarnos a nuevas situaciones pero nos cuesta porque los seres humanos tendemos a ser rutinarios. Nos gusta la estabilidad y el equilibrio. Tener un trabajo fijo, una pareja estable, unos amigos a los que recurrir, un hogar al que regresar. Sin embargo, las novedades siempre están a la vuelta de la esquina, desde atrevernos a escalar el Everest hasta la audacia de tener un hijo.  El cambio solemos asociarlo al crecimiento, la maduración, el paso inefable del tiempo. Con el auge del botox y las cirugías, muchas personas se empecinan en no cambiar y buscan el secreto de la eterna juventud.  Más allá de la reticencia a cambiar físicamente, el cambio interior es el que genera más miedos e incertidumbres. En 2002 partí hacia Barcelona y ese viaje implicaba un cambio de país, de amigos, de trabajo, de ámbitos de relación. Durante mis diez años en la ciudad condal, cada día me enfrentaba al desafío de rehacerme cada día, de volver a empezar, de descubrir quién soy y qué podía hacer ante los obstáculos y las maravillosas cosas que me pasaban. Fue allí donde decidí cambiar y dejar a la periodista y psicóloga y agregar los estudios de coaching a mi vida.  Eso no sólo fue un cambio de paradigma en mi vida sino que vino acompañado de otros cambios: un cambio de trabajo fijo a volverme emprendedora, un espacio de coaching en la televisión, en el programa “Hola Barcelona“, varios espacios de radio y especialmente en el programa “Noches de radio” con Carles Lamelo, con quien tuve el gusto de volver a ser entrevistada en mi último viaje a Barcelona y me da gusto de compartir ese programa aquí, además de la publicación de un libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado“, que fue muy revolucionario porque habló del desencuentro entre hombres y mujeres, y de ese tema terminaron hablando en toda España y hasta en América, conferencias y cursos en toda España y otros países sobre Liderazgo, Valores, Comunicación, Gestión del cambio y todo porque en algún momento decidí cambiarme de rol y de escenario. Pero lo más importante que mi...

30 de setiembre Intensivo de Coaching y PNL Comunicación y Confianza

30 de setiembre Intensivo de Coaching y PNL Comunicación y Confianza

Sep 6, 2015

Hace un tiempo, el actor Andrew Garfield y su pareja, la  también actriz Emma Stone, frecuentes focos de los paparazzis, al darse cuenta que los estaban persiguiendo, aprovecharon ese momento de atención para promocionar unas ongs que el actor apoya. Eso podríamos decir que fue una estrategia de marketing y comunicación brillante y para una noble causa. Claro que  no todo el mundo es hábil en sus relaciones sociales y mucho menos logra comunicar aquello que quiere. Muchas personas realizan discursos muy ampulosos, tienen mucha fluidez verbal pero no siempre esas palabras llegan y conectan con su audiencia. Otras veces, muchas personas a la hora de negociar, se sienten abrumados por personas que les derriban su estrategia y les cambian las propuestas que querían hacer. Y otras personas no logran hacerse entender con las personas cercanas y se crean cadenas interminables de teléfonos descompuestos. Cuando nos comunicamos de forma efectiva, la retórica no es lo más importante. El qué comunicamos se suele olvidar pero el cómo lo comunicamos es lo que suele quedar. La gente nos llega por su voz, su tono, sus posturas y principalmente cuando practicamos una escucha atenta. Escuchar las necesidades y deseos del otro es esencial en cualquier relación. La comunicación nos permite vivir la experiencia del encuentro pero es fundamental en la construcción de nuestra identidad. Nuestra identidad se construye según las relaciones que tengamos y los aprendizajes que hagamos a través de ellas. Primero con nuestra madre, nuestro padre, familia, maestros. Todos ellos van forjando nuestra identidad como seres comunicantes. A veces nos quedamos sin familia pero la creatividad del ser humano permite crear nuevos vínculos que alegran el alma y nos  conectan con la creación. Comunicar lo que sentimos es algo tan básico que creemos que vamos a hacerlo bien. Pero siempre surgen malentendidos. Cuando nos perdemos en nuestras palabras, obviamos lo que está diciendo la mirada de la otra persona, su tono de voz, su actitud. Para los que quieran mejorar su comunicación para hablar en público y negociar  y adquirir seguridad y confianza, los invito a venir al próximo Intensivo de Coaching y PNL que impartiré junto a Carlos Servian, que  justamente que será sobre Comunicación...

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